sábado, 10 de noviembre de 2007



Los africanos tienen razón: la música es magia; nos pone en contacto con los espíritus del pasado y también del futuro. Creamos según nuestra propia imagen, y la música es más genuina cuando refleja con veracidad quienes somos y como sentimos. La música puede ser un acto individual: el pastor que toca para si mismo y para su rebaño. Puede incluir a un pequeño grupo: la aldea que realiza una ceremonia de danza o canción colectiva para distinguirse de las demás. Puede incorporar a multitudes: las marchas pro derechos civiles en Washington en las que se cantaba a la determinación y la solidaridad, o los judios ante el exterminio en los campos de concentración. La música es meditación, también es acción; es una expresión personal y colectiva.
Yehudi Menuhin.
Fotos: Danza en Senegal; el Kora
Tomado de: "La música del Hombre", Yehudi Menuhin y Curtis W. Davis
PD. los invito a escuchar un programa espectacular:
"Toro Solo" donde Luis Julio Toro, flautista del Ensamble Gurrufío, expone formas de música tradicional muy nuestras y muy de otros paises. Les aseguro que es un programa sin pérdida.
Se transmite por Exitos 99.9 en 2 horarios: 5 am y 9 pm y se puede oir on line por la página de unión radio en la web: http://www.unionradio.com.ve/default.htm?__redir=1#

2 comentarios:

ANGEL S dijo...

La música no necesita justificación.
Ella no rompe el silencio:
lo abre como a un fruto maduro,
como a una mano húmeda,
como a un templo fervorosamente ecuánime.

La palabra, en cambio, si necesita justificación.
Ella incorpora al silencio
el estremecimiento que emana del sentido,
el sinsabor de ese insinuante apremio
que desgasta al silencio.

La música acompaña la noche.
La palabra siempre la corrige.
La palabra empieza en el hombre.
La música puede empezar en cualquier parte.
La música es un gesto hacia la luz.
La palabra es un gesto ante el vacío.
La palabra desconcierta a las cosas.
La música es una reducción de la nada.

La música completa lo invisible.
La palabra sólo recorta lo visible
y lo prende con alfileres
en la espalda de los pájaros.


-Roberto Juarroz, 7ª Poesía vertical, 37.

Gavilan dijo...

Angelucho:
Hermosa reflexión, Gracias por opinar.
Gavilan